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| Foto cedida
por cortesía de PROINPA |
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CHERLA
es un proyecto integrado en el 6º programa marco
de la Unión Europea (cordis.europa.eu/fp6/)
dentro del programa INCO (Specific Mesures in Support
of internacional Cooperation) (cordis.europa.eu/inco/)
dentro en el área temática de la seguridad
alimenticia. Pretende desarrollar sistemas de producción
sustentable de chirimoyo en Bolivia, Ecuador y Perú
basados en la caracterización, conservación
y utilización de los recursos genéticos
locales. A través del REDARFIT (La red andina
de recursos fitogenéticos) los programas
nacionales de estos tres países andinos han
identificado el chirimoyo como una especie prioritaria
en la región y han expresado su deseo de
reforzar y combinar actividades nuevas en ese cultivo.
Sin duda, la agricultura es una pieza clave en la
reducción de la pobreza y en conquista de
seguridad alimenticia en los países en vías
de desarrollo. El impacto de las fluctuaciones de
los mercados internacionales en la económica
de estos países ha modificado la manera de
entender la seguridad alimenticia, basada, cada
vez más, en el desarrollo de cultivos autóctonos
dirigidos al consumo y comercialización locales
que suplanten el cultivo de especies tradicionalmente
dirigidos a la exportación.
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CHERLA
pretende incentivar esta diversificación
con un producto, de excelentes cualidades organolépticas
y nutricionales que puede ser utilizado directamente
para mejorar el estado nutricional de la población
local y al mismo tiempo potenciar el desarrollo
sostenible de las zonas rurales mediante la participación
activa de los campesinos. CHERLA
se propone fomentar el cultivo sustentable de chirimoyo
combinando la experiencia europea disponible (a
nivel científico y productivo) con la puesta
en marcha de las actividades locales. Mediante la
utilización de herramientas como los marcadores
moleculares y Sistemas de Información Geográfica-GIS
se profundizará en el conocimiento de la
diversidad existente en chirimoyo, proporcionando
la información necesaria para optimizar la
conservación de germoplasma, clave para garantizar
la seguridad alimenticia en generaciones futuras.
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| Foto cedida
por cortesía de INIAE |
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| Foto cedida
por cortesía de Grupo Fruticultura-La
Mayora-CSIC |
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A corto
plazo, la caracterización de la diversidad
permitirá utilizar el potencial genético
de chirimoyo, que junto con la formación
de científicos y técnicos locales,
ayudarán a solventar las principales limitaciones
del cultivo: plagas, ausencia de prácticas
culturales adecuadas y comercialización limitada.
Como resultado se pretende obtener, por un lado,
mejoras en el manejo del cultivo y en la producción
de chirimoyo por parte de los usuarios finales,
los agricultores andinos. Por otro lado, se fortificará
la capacidad científica de la región
asegurando un impacto del proyecto a largo plazo.
El consorcio que ejecuta el proyecto CHERLA
comprende 9 grupos
participantes de 6 países. |
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